gurí

nací con el río a mis pies

en esta tierra húmeda 

de jacarandás y glicinas

donde las gentes

mastican la ese 

que pronto se llevará

la corriente

ahorran letras

porque apuro no tienen

si las horas no pasan

para esas chismosas

reposeras de vereda

que trafican mates

y bizcochitos de paquete

mientras comentan

quién murió

quién se separó

quién llegó 

pueblo chico,

el precio que hay que pagar

por la serenidad de las siestas

y el favor del verdulero

que fía con total confianza

en que le pagarán

ese kilo de mandarinas

tiene razón

si de acá

todo el que se va

vuelve